El mayor logro está en hacer difusa la línea entre el trabajo y el juego

¿Puede el sentido del humor suponer una variable crítica para distinguir a un buen profesional? ¿Consideras que la capacidad de generar un clima de trabajo agradable es una habilidad a valorar en el ámbito empresarial? ¿Cómo interviene la creatividad en este ámbito?

Los expertos parecen tenerlo claro y no son pocos los estudios que acreditan que los entornos de trabajo en los que aflora la diversión y el buen rollo acaban por ser más competitivos que aquellos más ligados a la tiranía del exceso de normas, protocolos, hermetismos o relaciones jerárquicas mal entendidas.

Todas las iniciativas que, de una manera formal o espontánea, surgen en los equipos de trabajo para disfrutar del llamado “afterwork” (en Serviguide hay verdaderos talentos del padel, auténticos cracks de la barra fija y ejemplos de que “el que tuvo retuvo” cuando hay que ponerse a los mandos de un futbolín) están muy bien…pero este post quiere centrar el tiro en la importancia, con base científica, de integrar la diversión dentro de la jornada laboral.

Hablamos de las mesas de ping-pong y los toboganes gigantes de Google, de los parámetros a tener en cuenta para que una empresa sea considerada un “Good place to work” y, sobre todo, de la importancia del ambiente en relación a un factor determinante en el devenir de una empresa: la creatividad.

Afortunadamente parecen haber quedado atrás los tiempos en los que había que esforzarse por poner en valor la innovación como clave del éxito empresarial. Las empresas están concienciadas de que la innovación no es una actividad a integrar en la organización, sino que se trata de un atributo que debe formar parte su ADN si pretende sobrevivir al paso del tiempo y al cambio constante que supone la adaptación al mercado.

Es ahí donde aparece la necesidad de trabajar la creatividad en la empresa. La generación de ideas nuevas depende de varios factores. Podemos destacar tres:

  1. Las personas: La diversidad de los componentes de un equipo de trabajo, los aspectos de su personalidad, su experiencia, su motivación…son factores que influyen directamente en la capacidad creativa.

 

  1. Los procesos: La creatividad se puede entrenar, se puede impulsar, se puede procedimentar. Los métodos Lombard o Creative Problem Solving son solo algunos ejemplos de metodologías ligadas al concepto de Design Thinking que acreditan esta afirmación.

 

  1. Pero ninguno de estos aspectos generará el entorno ideal para la creatividad y la innovación si se desprecia la importancia del ambiente. Sí, la forma en que diseñamos los espacios de trabajo influye de manera definitiva en la capacidad creativa de las personas a las que da cobijo.

 

La estructura y la rigidez son enemigas de la creatividad. Aprovechando que hoy se celebra el día de la diversión en el trabajo, todos debemos plantearnos esa cuestión. Debemos cuidar el ambiente de trabajo y hacer que este sea propicio generar la creatividad. Crear espacios que permitan desconectar de la rutina, que permitan el contacto interdepartamental, que permitan tomarnos la vida un poco menos en serio.

Como dijo el historiador Arnold Toynbee “El mayor logro está en hacer difusa la línea entre el trabajo y el juego”.

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